Haced lo que Él os diga

- S. Juan 2,5 -

Lc 10,21-24, Mt 11,25-27

En aquel tiempo, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó Jesús:

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entegado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiere revelar.

Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:

¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron; y oir lo que oís y no lo oyeron.

Efesios 4, 29-32

Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen.

No pongáis triste al Espítritu Santo de Dios con el que os ha marcado para el día de la liberación final.

Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad.

Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.

Tesalonicenses 5,16-24

Hermanos: Estad siempre alegres.

Sed constantes en orar.

Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno.

Guardaos de toda forma de maldad.

Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas

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