Pastoral «Covid19»

Estimados hermanos y hermanas: La palabra CORONAVIRUS despierta interrogantes médicos, humanos y religiosos. Dios pone a prueba al mundo y a la Iglesia. No es tiempo de miedo y de sucumbir a medidas de todo tipo que atenten con nuestra libertad de creyentes. Es una realidad que nos ilumina nuestro ser ante el miedo y la libertad, una situación que nos dice que no somos dueños de la vida ni de la historia y nos urge a mirar a Dios como Señor de la vida, del tiempo y de la historia. Es un momento de confrontar nuestra verdad ante la verdad de Dios y arrodillarnos con humildad y profunda oración para escuchar lo que Dios nos quiere decir. La perdida de Dios genera miedos e inseguridades, quien vive en el miedo pierde la libertad y se pierde en la maleza de sus pecados, como Adán y Eva. Ante realidades de este calibre solo nos resta escuchar a Dios que nos busca para que salgamos de nuestros pecados (Gen 3,9-18). El CORONAVIRUS nos puede ayudar a comprender que sólo Dios es la verdad del hombre y el hombre la verdad de Dios. El eco de unas palabras siempre actuales y en novedad aún siguen resonando en nuestras comunidades y en nuestros corazones la invitación de Jesús: “Convertíos y creed en la Buena Nueva” (Mc 1,15). Una invitación elocuente que, muchas veces, no despierta interés y urgencia en nosotros a causa del ruido indiferente ante el mensaje del Reino de Dios en el mundo actual. Que la llamada a la conversión no sea algo ya “oído y cumplido”. Cada año debe ser novedad renovadora que llena de esperanza pascual nuestro caminar como bautizados y como escogidos para el sacerdocio ministerial o vida consagrada. Toda conversión produce una nueva forma de mirar a Dios, mirarte a ti mismo, al prójimo, a la vida, a la historia y a la creación entera. Nos debemos de sentir personalmente llamados al proceso de conversión de nuestras comunidades, de las cuales somos animadores y servidores de la conversión y de la reconciliación. Debemos sentirnos mensajeros de la Buena Noticia de la Vida que es amar a Dios y los hermanos. Que el fruto de esta Cuaresma 2020, para todos, se refleje en la ayuda mutua para vivir la alegría de la fe y la ilusión por nuestro bautismo, por medio de una oración compartida, y la cercanía de hermanos para iluminar y vivir nuestras luces y sombras. Vivamos con seriedad y profundidad la conversión con los tres gestos peculiares en este tiempo de gracia:
  • Escuchar en clave de conversión la Palabra de Dios sobre todo en los textos marcados para este tiempo (Mt 1,15; Jol: Rasgad los corazones y no las vestiduras, Salmo 50, Profeta Isaías y un sinfín de textos iluminadores.
  • Oración en el silencio del corazón (Mt 6…). Desde esta oración sincera el Espíritu nos capacita para una audaz renovación que nos permita un nuevo estilo de vida, abrazando los grandes valores del Evangelio.
  • Celebrar el sacramento de la reconciliación, cuyo sacramento no sea un maquillaje protocolario-rutinario sino una mirada profunda a nuestra alma para encontrarnos con Dios como Padre, con nosotros mismos que nos capacita para ver quiénes somos y como debemos ser (Gen 3,8-10), y para ver que tengo otros hermanos que caminan junto a mí en la misma senda (Jn 17,21) y el sacramento de la Eucaristía como el pan de la vida que nos aglutina entorno a Dios Padre, nos alienta en el camino de Esperanza para llegar a la Pascua eterna.
Que la Virgen María nuestra madre nos impulse a encontrar nuevas rutas, si de verdad no queremos perder la brújula, y apartarnos del Camino, de la Verdad y de la Vida. Que ella Evangelio vivido, sea referencia y ayuda en esta hora de gracia y de esperanza. Vuestro párroco y servidor el Padre Rolando

Navidad 2019-2020

Queridos hermanos y hermanas Deseo que las fiestas de la Navidad 2019-2020 nos hayan acercado, de nuevo y un año más, a Belén con la misma alegría y sencillez de los pastores ( Lc 2, 8-20 ), y descubrir que Belén es una rebelación gozosa de Amor, que desciende y une su suerte con la nuestra, es una rebelación de Esperanza, la aventura humana se llena de esperanza ( 2 Cor 8,9 ), y es rebelación de Salvación desde una cueva y en un pesebre. Dos noches históricas e irrepetibles sofocaron y sofocan las tinieblas que cubren el mundo y su historia (Is 9,1-6). La noche buena y la noche cúlmen del Sábado Santo Pascual. Dos noches que cambiaron el mundo, su historia y sus gentes. Luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9-10 ). Noches que como columnas de fuego iluminan al pueblo de Dios para atravesar el Mar Rojo de su historia y llegar a la tierra prometida (Ex 14, 19-21). La presencia del “Emmanuel” (Dios con nosotros) rompe miedos, seguridades, apatías en este frío mundo cuajado de posibilidades y amenazado por serias dificultades de dolor, impulsado por un tsunami destructivo, pero no estamos solos. La gran alegría del mundo y de nuestra vida está en el nacimiento del Salvador, que es Cristo. Urge la prisa para, dejando miedos, rebaños y venciendo el frío de la noche de nuestro tiempo, encontrar al nacido como le sucedió a los pastores. La ternura del amor de Dios comienza en una cuna de madera y culmina en el sufrimiento amoroso de la Cruz. Volver de Belén implica la alabanza y el testimonio de lo que hemos visto y oído (Lc 2,8- 17). Al comienzo de un nuevo año (2020) se hace más urgente la esperanza de trabajar con libertad y responsabilidad y profundizar nuestra adhesión real a Cristo, proyecto único y sereno de nuestro ser a su Evangelio como única norma de vida y a su Iglesia como espacio para ser sacerdotes, profetas y reyes. Que María, la más auténtica creyente nos ayude a vivir abiertos y disponibles al espíritu para que Cristo se encarne en nuestra vida, así haremos nuestra la exhortación de orígenes: “ ¿ de qué sirve que Cristo viniera una vez en carne si no viene a tu corazón?”. Vivamos nuestra realidad personal al estilo de San José ( Mt 1,20-25), justo, prudente, oyente a la llamada y obediente. Vuestro párroco y servidor, el Padre Rolando

Pascua 2019

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Caminando hacia la Pascua….. Queridos fieles: Próximos a realizar la gran semana anual de la liturgia de la Iglesia, como es la Semana Santa, quisiera compartir esta reflexión personal con vosotros. Toda Pascua es un tiempo gozoso para reavivar la alegría de la Fe ( c 1,45; Mt 15,28 ) la firmeza de la esperanza ( Jn 14, 1-4 ) y la urgencia del Amor ( Jn 13, 34-35 ). Tiempo para reafirmar en novedad perenne, la verdad de Dios y la verdad del hombre. La verdad de Dios es Jesucristo ( Jn 3, 16-19 ), y la verdad del hombre es Jesucristo ( Hb 4,15 ). Cada año es novedad esperanzadora en el hoy litúrgico, para experimentar la plenitud del amor de Dios en Jesucristo y la dignidad del hombre por Jesucristo. Cada Pascua, sigue a lo largo del tiempo de nuestro caminar, y es un reto a dar razón de nuestra esperanza (1P 3,15). Esta esperanza tiene un nombre: JESUCRISTO. Y se funda en un hecho que revoluciona y transforma la historia del tiempo: SU RESURRECCIÓN (1Tm 1,1). Todavía resuena en nuestra liturgia y en nuestros corazones, el anuncio de la resurrección: ERA VERDAD, HA RESUCITADO EL SeñOR! Este anuncio abre de par en par un horizonte nuevo para la humanidad entera. Que la Pascua nos anime a mirar nuestro serio momento, con optimismo, con aplomo, osadía y coraje. Es un reto para recorrer inmersos en el tiempo actual, nuestro camino personal, con tenaz perseverancia y humildad, con sus logros y fracasos, con sus gozos y esperanzas, y con la seguridad de que no caminamos solos. Nos acompaña el Resucitado, como a los discípulos de Emaús. Su presencia nos sostiene, sus Palabras como a ellos, nos llenan de nuevo aliento y nos llevan al centro de nuestra vida “LA EUCARISTÍA” ( Hch 4, 13.31.33 ). Toda Pascua es una invitación anual y nueva, a vivir con alegría la esperanza por Cristo, con Él y en Él. Es una urgencia a remar mar adentro, con seguridad y fortaleza en las borrascas de nuestro mundo, sabiendo que es la voz del Resucitado quien nos lanza a recorrer nuevos caminos en los nuevos tiempos de nuestra historia, para comunicar al mundo de palabra y de obra, que sólo en el nombre de Jesucristo somos salvados ( Hch 4, 10-12 ). Que la Virgen Maria, nuestra Madre, ( Jn 19, 26-27 ), mujer de la Encarnación ( Lc 2,51 ), mujer de la Eucaristía ( Mt 26, 26-27 ), mujer de la Cruz ( Jn 19,25 ), mujer de la Esperanza y de la Iglesia ( Hch 1, 13-14 ), comparta esta nuestra Pascua 2019, y un día de la Pascua sin fecha. Y nos enseñe a reeleer sinceramente el Evangelio de Jesús, y a traducirlo en la vida con todas sus revolucionarias y comprometidas consecuencias, manifestadas en el espíritu radical de las Bienaventuranzas. Un Saludo y Oración Padre Rolando

Semana Santa 2019

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Semana Santa 2019

Parroquia de San Sebastián de Garabandal

Queremos un año más revivir LA NOCHE POR EXCELENCIA DE LA FE Y LA ESPERANZA. Siga resonando en nuestros oídos y corazones el eco de las bellas y profundas palabras del Pregón Pascual: “Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino”. Es la gran Noche de la Resurrección que inaugura el “Hoy” Pascual del 2019. Celebrar la Pascua es sentir el impulso renovador para vivir como cristiano y en cristiano la encrucijada de nuestro mundo, en medio de logros y dificultades. Podemos llamarla con toda razón la Pascua de la Eucaristía. Sin duda, la Eucaristía es el lugar privilegiado para que los creyentes abramos “los ojos de la fe” y nos encontremos con el Señor resucitado que alimenta y fortalece nuestras vidas con su mismo cuerpo y sangre, y encontrarse con Cristo es encontrarse también con los hermanos, para hacer del mundo la gran Eucaristía del amor, la libertad y la paz. Sólo el Resucitado puede hacer de nuestras vidas una inmensa Eucaristía, para entender y vivir que la fuerza de la vida de los cristianos está basada en el compartir, en la solidaridad, en la comunión; Una Pascua de libertad que nos impulsa a vivir con verdad y en verdad, sin miedos ni complejos ni triunfalismos; Y una ruta de eternidad, que nos hace proclamar “Él es nuestra esperanza”. Cada tiempo pascual es un reto urgente a la razón de nuestra esperanza a nuestro mundo ( 1Pe 3-15 ). Esta esperanza tiene un nombre: JESUCRISTO y se funda en un hecho: SU RESURRECCIÓN. Que María nuestra Madre, regalo pascual nos ayude a vivir la Pascua que no tiene fecha de caducidad, sino sello de eternidad. FELIZ PASCUA _____________________________________________________________________

Seguir a Cristo implica fidelidad al Evangelio y a la Iglesia

El Domingo de Ramos Comienza la histórica y gran semana con una invitación a seguir a Jesucristo, con dignidad, lucidez y aplomo en este tiempo tan lleno de urgentes esperanzas y amenazado de dificultades vacilantes. No olvidemos las palabras de Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” ( Mt 16,24 ). Esta fiesta nos invita a roturar nuevos caminos en el seguimiento de Cristo, pero pisando firmes la realidad que nos circunda. El domingo de Ramos nos reta a despertar nuestra responsabilidad y compromiso de creyentes y poner en pie nuestra dignidad de personas El domingo de Ramos nos reta a despertar nuestra responsabilidad y compromiso de creyentes y poner en pie nuestra dignidad de personas creyentes, ante los diferentes caminos que el mundo de hoy nos brinda. ORARIO DE LAS CELEBRACIONES DOMINGO DE RAMOS (14/04/2019) 13:30 horas: Bendición de Ramos y Santa Misa ____________________________________________________________________ Lunes Santo, 15/04/2019 10:00 horas: Celebración de la Santa Misa y a continuación Sacramento de la Reconciliación hasta las 12:00. ______________________________________________________________________ Martes Santo, 16/04/2019 10:00 horas: Celebración de la Santa Misa ____________________________________________________________________ Miercoles Santo, 17/04/2019 19:00 horas: Rezo del Santo Rosario 19:30 horas: Celebración de la Santa Misa ______________________________________________________________________ JUEVES SANTO (18/04/2019)
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En este día Jesús nos enseña a compartir su Palabra y la misma Mesa, a mirarnos con ojos nuevos, a agrandar los límites del corazón. Nos enseñó a querernos superando distancias y diferencias como hermanos y amigos. En el día del Jueves Santo se puso en marcha el movimiento de la fraternidad universal. (Recordar “Dios es amor” de Benedicto XVI). No podemos compartir a Cristo ignorando el hambre, la injusticia, la paz y la dignidad del ser humano. Existe un gran divorcio entre el culto a Dios y nuestra vida injusta por tantos motivos (Am 5,21-24. Is1,13-18). La Eucaristía es Sacramento gozoso de fe, de firme esperanza y de amor compartido.
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18:30 horas: Eucaristía de la Cena del Señor

22:00 horas: Hora Santa y a continuación oración personal ante el Señor

_____________________________________________________________________ VIERNES SANTO (19/04/2019) La Cruz no estorba y el Crucificado es nuestra única esperanza. La Cruz es la gran cátedra del amor para la humanidad y la fuerza para sostener la marcha de los caminantes por este mundo. “Mirad el árbol de la Cruz “: Es un día de silencio interior para mirar con fe y gratitud la Cruz gloriosa del Señor. Es el libro más grande del amor; “Muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida”. La Cruz es signo de vida (Jn 19,34) y signo de vida eterna (Lc 23,43). Tarde del silencio y de la Adoración al Crucificado. En la Cruz, como dice Santa Teresa de Jesús está la vida y el consuelo, y ella sólo es el camino para el cielo. Solemne día de la Divina Voluntad (Lc 22,42). La Cruz es un libro de muda elocuencia. El Papa Francisco nos dice: “De la Cruz brota la Misericordia del Padre que abraza al mundo entero“. Junto a la Cruz sentimos la fuerza maternal de María como la gran cirineo que nos ayuda en este valle de lágrimas.
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  11:00 horas: Solemne Vía Crucis 18:30 horas: Celebración de la Pasión del Señor.       SABADO SANTO (20/04/2019) La Esperanza genera una forma de estar en la vida.

12:00 horas: Solemne plegaria del Santo Rosario a la Virgen.

22:30 horas: Solemne Vigilia Pascual. La Resurrección de Jesucristo es el centro de nuestra fe y el fundamento de nuestra esperanza. Con la Resurrección de Cristo comienza, no ya un nuevo día, sino una era nueva, el primer día de la nueva creación. Este anuncio es para nosotros la mayor alegría, porque Cristo vive y está con nosotros.
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Es la mayor esperanza, porque anticipa el fruto deseado, la vida eterna. La mayor santificación porque hemos de morir a la esclavitud del pecado y vivir la vida de Jesús. Y el mayor compromiso, porque debemos ser testigos con audacia, aplomo, alegría y coraje de Cristo resucitado, de su Evangelio y de su Iglesia. Que el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado, disipe nuestras tinieblas mientras caminamos por la Galilea de este mundo e ilumine nuestro camino de esperanza. ______________________________________________________________________ DOMINGO DE RESURECCION, 21/04/2019 06:00 horas: Rosario de la Aurora 12:30 horas: Eucaristía de Resurrección. Hemos escuchado las alentadoras palabras del Ángel a aquellas mujeres valientes y decididas: “Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús, el Crucificado. No está aquí. Ha resucitado como había dicho”. Que María nuestra Madre, nos ayude a recorrer pacientemente nuestro camino. Un camino único y original con sus gozos y sus tristezas, sus logros y sus fracasos, sus momentos buenos
o sus momentos malos. En ese caminar, los creyentes sabemos que no estamos solos. Nos acompaña EL RESUCITADO. Su presencia nos sostiene, sus palabras nos llenan de nuevo aliento: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo“.