Pascua 2019

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Caminando hacia la Pascua…..

Queridos fieles:

Próximos a realizar la gran semana anual de la liturgia de la Iglesia, como es la Semana Santa, quisiera compartir esta reflexión personal con vosotros.

Toda Pascua es un tiempo gozoso para reavivar la alegría de la Fe ( c 1,45; Mt 15,28 ) la firmeza de la esperanza ( Jn 14, 1-4 ) y la urgencia del Amor ( Jn 13, 34-35 ). Tiempo para reafirmar en novedad perenne, la verdad de Dios y la verdad del hombre. La verdad de Dios es Jesucristo ( Jn 3, 16-19 ),  y la verdad del hombre es Jesucristo ( Hb 4,15 ). Cada año es novedad esperanzadora en el hoy litúrgico, para experimentar la plenitud del amor de Dios en Jesucristo y la dignidad del hombre por Jesucristo.

Cada Pascua, sigue a lo largo del tiempo de nuestro caminar, y es un reto a dar razón de nuestra esperanza (1P 3,15). Esta esperanza tiene un nombre: JESUCRISTO. Y se funda en un hecho que revoluciona y transforma la historia del tiempo: SU RESURRECCIÓN (1Tm 1,1). Todavía resuena en nuestra liturgia y en nuestros corazones, el anuncio de la resurrección: ERA VERDAD, HA RESUCITADO EL SeñOR! Este anuncio abre de par en par un horizonte nuevo para la humanidad entera.

Que la Pascua nos anime a mirar nuestro serio momento, con optimismo, con aplomo, osadía y coraje. Es un reto para recorrer inmersos en el tiempo actual, nuestro camino personal, con tenaz perseverancia y humildad, con sus logros y fracasos, con sus gozos y esperanzas, y con la seguridad de que no caminamos solos. Nos acompaña el Resucitado, como a los discípulos de Emaús. Su presencia nos sostiene, sus Palabras como a ellos, nos llenan de nuevo aliento y nos llevan al centro de nuestra vida “LA EUCARISTÍA” ( Hch 4, 13.31.33 ).

Toda Pascua es una invitación anual y nueva, a vivir con alegría la esperanza por Cristo, con Él y en Él. Es una urgencia a remar mar adentro, con seguridad y fortaleza en las borrascas de nuestro mundo, sabiendo que es la voz del Resucitado quien nos lanza a recorrer nuevos caminos en los nuevos tiempos de nuestra historia, para comunicar al mundo de palabra y de obra, que sólo en el nombre de Jesucristo somos salvados ( Hch 4, 10-12 ).

Que la Virgen Maria, nuestra Madre, ( Jn 19, 26-27 ), mujer de la Encarnación

( Lc 2,51 ), mujer de la Eucaristía ( Mt 26, 26-27 ), mujer de la Cruz ( Jn 19,25 ), mujer de la Esperanza y de la Iglesia ( Hch 1, 13-14 ), comparta esta nuestra Pascua 2019, y un día de la Pascua sin fecha. Y nos enseñe a reeleer sinceramente el Evangelio de Jesús, y a traducirlo en la vida con todas sus revolucionarias y comprometidas consecuencias, manifestadas en el espíritu radical de las Bienaventuranzas.

Un Saludo y Oración

Padre Rolando